No es tu humor.
Es tu mundo emocional.
La Luna no es lo que sientes hoy. Es cómo aprendiste a cuidarte y a sentirte a salvo.
Tu refugio interno. Tu memoria emocional. La forma en que nutres y dejas que te nutran.
La mayoría no aprendió a habitar su Luna. Aprendió a cuidar para que la necesitaran, a callar lo que sentía, a construir muros para no depender de nadie. Y un día esos muros se vuelven una jaula.
La mayoría confunde cuidar con desaparecer. El trabajo es nutrir y dejarse nutrir sin perderse en el otro.
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El punto de partida
Todo parte de tu Carta Natal: es el mapa de quién puedes llegar a ser. Tu Luna se descifra siempre sobre ella, donde tu signo, tu casa y tus aspectos forman una ecuación única. Si aún no la has trabajado con Roberto, empezamos por ahí.
El recorrido