Hay cosas que uno piensa de sí mismo y no dice en voz alta.
Con que reconozcas una, tu Saturno ya está pidiendo trabajo.
«Soy mi peor crítico. Nada de lo que hago es suficiente. Nunca.»
«Necesito controlarlo todo. Si no controlo, siento que todo se derrumba.»
«Me comporto como mi padre en lo que más odiaba de él. O justo al contrario.»
«No sé poner límites. Digo sí a todo hasta que colapso.»