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Allan Schore

Antes de que existan las palabras, aprendemos a regularnos en el cuerpo de quien nos cuida — y esa primera afinación deja huella.

La ficha en esencia

  • Quién es: Allan N. Schore, psicólogo clínico e investigador estadounidense, durante décadas en el departamento de psiquiatría y ciencias bioconductuales de la Facultad de Medicina de la UCLA.
  • Qué desarrolló: la regulación afectiva diádica — la capacidad de regular las propias emociones no viene de fábrica ni se aprende razonando: se aprende con otro.
  • Dónde lo observó: en lo que ocurre entre un bebé y quien lo cuida, con especial intensidad durante los primeros dieciocho meses — mirada, tacto, voz, ritmo.
  • Qué sostuvo: que los ciclos de sintonía, ruptura y reparación contribuyen a calibrar los sistemas de regulación del bebé —con un papel especialmente relevante del cerebro derecho en esa etapa—, y que esa calibración queda grabada como patrón somático pre-verbal.
  • Su margen de esperanza: una parte de lo que después reconocemos como nuestro modo habitual de regularnos, calmarnos y vincularnos nace de esa primera afinación — y una afinación puede rehacerse en vínculos nuevos.
  • Por qué está en el Templo: lo citan los estudios de la Luna —cómo buscas calma y refugio, con respaldo directo en su obra— y, en una lectura que el Templo extiende a partir de ella, los del Sol —cómo necesitas ser visto.
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Quién es

Allan N. Schore es un psicólogo clínico e investigador estadounidense, miembro durante décadas del departamento de psiquiatría y ciencias bioconductuales de la Facultad de Medicina de la UCLA. Con Affect Regulation and the Origin of the Self (1994) y la trilogía que la siguió — entre ellas Affect Regulation and the Repair of the Self (2003) — integró neurociencia del desarrollo, teoría del apego y psicoanálisis en una obra que le valió ser llamado «el Bowlby americano». Su foco: qué ocurre, cerebro a cerebro, entre un bebé y quien lo cuida.

Qué desarrolló

La teoría de la regulación afectiva diádica. Su tesis: la capacidad de regular las propias emociones no viene de fábrica ni se aprende con razonamientos — se desarrolla en relación con otro: se organiza, con especial intensidad en los primeros meses de vida, en el intercambio cuerpo a cuerpo con el cuidador primario: mirada, tacto, voz, ritmo. En esos ciclos de sintonía, ruptura y reparación, los intercambios afectivos entre ambos contribuyen a calibrar los sistemas de regulación del bebé, con un papel especialmente relevante del cerebro derecho —dominante en esa etapa—, y esa calibración queda grabada como patrón somático pre-verbal: una manera de regularse, activarse y vincularse que precede al lenguaje y no depende de un recuerdo narrado. Una parte de lo que después reconocemos como nuestro modo habitual de regularnos, calmarnos y vincularnos nace de esa primera afinación — y puede reafinarse en vínculos nuevos.

Cómo se desarrolla la regulación emocional

Cuerpo a cuerpo, en los primeros meses, antes de que exista una sola palabra.

Cómo se lee: arriba, quiénes intervienen y en qué ventana de tiempo; en el centro, el ciclo que afina; abajo, lo que queda instalado en el cuerpo mucho antes de que existan las palabras.

Nadie nos enseña a regularnos con palabras: lo aprendemos en relación con otro, antes de poder explicarlo. Y esa primera afinación puede reafinarse.

Por qué está en el Templo

Por partida doble, aunque con distinto grado de respaldo directo en su obra. Los estudios de la ficha de la Luna citan su hallazgo central: la regulación emocional se desarrolla en relación con otro, con especial intensidad en los primeros 18 meses, a través de interacciones cuerpo a cuerpo con el cuidador primario, y queda grabada como patrón somático pre-verbal — la raíz de cómo hoy buscas calma y refugio. Los estudios de la ficha del Sol, en cambio, extienden esta lectura hacia otro territorio: a partir del mismo proceso de desarrollo temprano, el Templo sugiere que los patrones de necesidad de reconocimiento también se organizan en esa primera etapa, antes del lenguaje — una lectura propia del Templo, no una tesis que Schore formule en esos términos.

En el Templo