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Antonio Damasio

Antes de que puedas explicar por qué has elegido algo, tu organismo ya ha registrado cómo te afecta. Para Damasio, la emoción y los estados corporales no son ruido que la razón deba eliminar: forman parte del sistema con el que decides.

La ficha en esencia

  • Quién fue: Antonio Damasio (Lisboa, 1944), neurólogo portugués afincado en Estados Unidos; dirigió el departamento de neurología de la Universidad de Iowa y hoy dirige el Brain and Creativity Institute de la Universidad del Sur de California.
  • Qué desarrolló: la hipótesis del marcador somático — determinados estados corporales y emocionales pueden orientar la evaluación de las opciones antes y durante la deliberación consciente.
  • Su observación: pacientes con daño en la corteza prefrontal ventromedial que conservaban intacta la lógica y, aun así, decidían desastrosamente.
  • Qué mostró su trabajo: la emoción y los estados corporales participan en la toma de decisiones y el razonamiento práctico — no son ruido que la razón deba eliminar.
  • Su otra aportación: la arquitectura del yo — un proto-yo corporal, un yo central que vive en el presente puro y un yo autobiográfico hecho de memoria y de futuro.
  • Por qué está en el Templo: los estudios del Sol citan su distinción entre el yo autobiográfico y el yo central; los de Júpiter, su marcador somático.
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Quién es

Antonio Damasio (nacido en Lisboa en 1944) es un neurólogo y neurocientífico portugués afincado en Estados Unidos. Dirigió durante años el departamento de neurología de la Universidad de Iowa, donde estudió a pacientes con lesiones cerebrales que obligaron a repensar qué es la mente, y hoy dirige el Brain and Creativity Institute de la Universidad del Sur de California. Con libros como El error de Descartes (1994) y Y el cerebro creó al hombre (Self Comes to Mind, 2010) puso en cuestión la vieja frontera entre razón y emoción: mostró que la emoción y los estados corporales del organismo participan en la toma de decisiones y en el razonamiento práctico.

Qué desarrolló

Dos aportaciones lo definen. La primera es la hipótesis del marcador somático: sus pacientes con daño en la corteza prefrontal ventromedial conservaban intacta la lógica pero decidían desastrosamente, porque les faltaba la señal corporal —el marcador— que contribuye a valorar las opciones. Esa señal no sustituye a la razón: la razón delibera dentro de un campo que el marcador ya ha modulado. La segunda es su arquitectura del yo en Self Comes to Mind: un proto-yo corporal, un yo central que vive en el presente puro, y un yo autobiográfico — narrativo, construido, hecho de memoria y de futuro — que se levanta sobre los otros dos. El yo no es una cosa: es un proceso que el cerebro reconstruye a cada instante.

El marcador somático: la observación, la secuencia y lo que demostró

La lógica intacta y la vida decidida a la ruina: faltaba la señal que emite el cuerpo.

Cómo se lee: arriba, quiénes eran los pacientes y qué desconcertaba en ellos; en medio, una manera de leer el papel del cuerpo en una decisión —no una cadena rígida de turnos: cuerpo, emoción y razón interactúan de forma continua—; abajo, lo que ocurre cuando la señal del cuerpo participa — y cuando no lo hace.

El cuerpo y la emoción no estorban a la razón: forman parte del mismo sistema con el que se decide.

Por qué está en el Templo

Por partida doble. Los estudios de la ficha del Sol citan su distinción entre el yo autobiográfico — construido, narrativo, dependiente del reflejo — y el yo central — corporal, presente, anterior a la historia: la base científica de la diferencia entre el personaje que uno cuenta y la presencia que uno es. Y los estudios de la ficha de Júpiter citan su marcador somático: comprender algo con la mente no significa necesariamente haberlo integrado en el organismo — por eso comprender con la cabeza no siempre mueve lo que está anclado en el cuerpo.

Las tres capas del yo

El yo no es una cosa: es un proceso que el cerebro reconstruye a cada instante

Cómo se lee: de abajo arriba, cada capa se apoya en la anterior. Los estudios del Sol citan la distinción entre las dos de arriba; los de Júpiter, la señal que nace en la de abajo.

Tres capas, una sola reconstrucción continua: el yo se rehace mientras lo vives.

En el Templo