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Bessel van der Kolk

El trauma puede volver como experiencia corporal, incluso cuando las palabras no alcanzan para contarlo.

La ficha en esencia

  • Quién es: Bessel van der Kolk (La Haya, 1943), psiquiatra neerlandés afincado en Estados Unidos, dedicado al estrés postraumático desde los años setenta.
  • Qué investigó: cómo se registra una experiencia traumática y por qué puede reaparecer de una forma distinta de un recuerdo ordinario.
  • Su investigación: utilizó, entre otras herramientas, técnicas de neuroimagen con guiones del propio recuerdo: dentro del escáner, la persona escucha el relato de lo que vivió, y se registra qué zonas cambian de actividad.
  • Qué observó: al reactivarse el recuerdo, aumentaba la actividad de regiones relacionadas con la respuesta emocional y de alarma, mientras disminuía la de regiones implicadas en el lenguaje, entre ellas el área de Broca. De ahí su expresión: un terror sin voz.
  • Qué cambió: la concepción del tratamiento. Si el trauma no se manifiesta únicamente como un relato que la persona puede explicar, el trabajo terapéutico puede necesitar incluir también el cuerpo — yoga, teatro, neurofeedback, EMDR.
  • Por qué está en el Templo: los estudios de Plutón, la Luna y el Sol lo citan: comprender intelectualmente una experiencia no siempre basta para transformar la huella que ha dejado.
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Quién es

Bessel van der Kolk (nacido en La Haya, Países Bajos, en 1943) es un psiquiatra neerlandés afincado en Estados Unidos. Lleva desde los años setenta investigando el estrés postraumático — primero con veteranos de guerra en Boston, después con supervivientes de abuso y negligencia infantil. Fundó en Massachusetts un centro pionero dedicado al tratamiento del trauma y ha sido profesor de psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston. Su obra El cuerpo lleva la cuenta (The Body Keeps the Score, 2014) se convirtió en el libro de referencia mundial sobre el trauma, dentro y fuera de la consulta.

Qué desarrolló

Una comprensión del trauma que puso el cuerpo en primer plano: una experiencia traumática puede no quedar integrada como un recuerdo narrativo ordinario, sino reaparecer mediante sensaciones, emociones, respuestas fisiológicas o estados de alerta que hacen que el pasado se sienta, en determinados momentos, como si estuviera ocurriendo de nuevo. Por eso, para Van der Kolk, comprender intelectualmente lo ocurrido no siempre basta para transformar su huella: el tratamiento del trauma puede necesitar trabajar también con la regulación corporal y la experiencia presente. De ahí su interés por vías de trabajo que incluyen al cuerpo — el yoga, el teatro, el neurofeedback, el EMDR.

Buena parte de esa comprensión vino de estudios de neuroimagen en los que se observaba qué ocurría en el cerebro cuando personas con estrés postraumático volvían a entrar en contacto con sus recuerdos traumáticos. A partir del relato de lo vivido se preparaban guiones que se usaban para reactivar el recuerdo dentro del escáner, y las imágenes permitían ver qué regiones cambiaban de actividad mientras la persona volvía a experimentar aquella escena. Lo que Van der Kolk destacó fue significativo: la reactivación del recuerdo podía acompañarse de una intensa respuesta emocional y de una disminución de la actividad en regiones relacionadas con el lenguaje, entre ellas el área de Broca — implicada en la producción del habla. La persona podía estar experimentando algo con enorme intensidad sin disponer, en ese momento, de la misma capacidad para convertirlo en palabras. De ahí la imagen que resume buena parte de su propuesta: un terror sin voz.

Mirar el cerebro mientras el recuerdo vuelve

El montaje, el procedimiento y lo que apareció en las imágenes.

Cómo se lee: arriba, el montaje y los pasos del registro; abajo, lo que apareció en las imágenes mientras el recuerdo volvía — un cerebro en alarma y un centro del habla apagado.

El escáner no registra lo que la persona cuenta: registra lo que le pasa por dentro mientras aquello vuelve.

Por qué está en el Templo

Porque puso el cuerpo en el centro de una cuestión que el Templo trabaja una y otra vez: lo que comprendemos con la mente no siempre coincide con lo que el organismo sigue haciendo. Los estudios de la ficha de Plutón lo citan en el territorio de las huellas profundas: aquello que puede permanecer activo aunque la voluntad consciente quiera dejarlo atrás. Los estudios de la ficha de la Luna lo citan en el territorio de la memoria emocional y la regulación, y los de la ficha del Sol en el del yo corporal: antes de ser una historia que contamos sobre nosotros mismos, somos también un organismo que siente, recuerda y responde.

En el Templo