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George Bonanno
La resiliencia frente a la pérdida no es una excepción estadística: para muchas personas es la trayectoria predominante.
La ficha en esencia
- Quién fue: psicólogo clínico estadounidense, investigador del duelo y la adversidad, profesor en el Teachers College de la Universidad de Columbia.
- Qué estudió: cómo responden las personas a la pérdida y a acontecimientos potencialmente traumáticos a lo largo del tiempo, en lugar de asumir una única forma de duelo.
- Qué encontró: no existe una secuencia universal de etapas. Hay distintas trayectorias, y la resiliencia es una de las más frecuentes.
- Su concepto clave: la resiliencia no significa no sufrir, sino mantener la capacidad de funcionar y responder a las demandas de la vida mientras se atraviesa la adversidad.
- Su otro hallazgo: la respuesta al duelo puede incluir oscilaciones entre momentos de dolor y momentos de descanso, conexión, actividad o incluso alegría.
- Qué desmonta: la idea de que sufrir una pérdida grave implica necesariamente quedar psicológicamente incapacitado durante un periodo prolongado.
- Por qué está en el Templo: aporta al trabajo de Quirón una evidencia fundamental: una herida puede doler sin convertirse en una identidad permanente.
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Quién fue
George A. Bonanno es un psicólogo clínico estadounidense conocido por sus investigaciones longitudinales sobre el duelo, el trauma y la resiliencia. Es catedrático en el Teachers College de la Universidad de Columbia.
Su aportación parte de una pregunta sencilla pero decisiva: ¿qué ocurre realmente con las personas después de una pérdida?
En lugar de partir de un modelo que estableciera de antemano cómo debía desarrollarse el duelo, Bonanno estudió las respuestas de las personas a lo largo del tiempo. Ese cambio de perspectiva permitió observar algo que los modelos más rígidos podían ocultar: las personas no responden todas de la misma manera a una pérdida.
Su trabajo quedó sintetizado para un público más amplio en The Other Side of Sadness (2009) — La otra cara de la tristeza —, donde desarrolló una visión del duelo mucho menos lineal de la que había dominado buena parte de la cultura popular.
Qué desarrolló
La aportación central de Bonanno es el estudio de las trayectorias de respuesta ante la pérdida y la adversidad. No hay una única secuencia que todas las personas deban recorrer.
Hay personas que desarrollan dificultades persistentes. Otras atraviesan un periodo de deterioro y después se recuperan. Otras muestran una respuesta inicialmente intensa que va disminuyendo. Y otras mantienen relativamente estable su capacidad de funcionamiento pese a la pérdida.
Entre estas trayectorias aparece una especialmente importante: la resiliencia.
Resiliencia no significa que la pérdida no duela. Significa que el dolor no destruye necesariamente la capacidad de seguir viviendo. Una persona puede sufrir, echar de menos, llorar y atravesar momentos de intensa tristeza y, al mismo tiempo, continuar trabajando, relacionándose, cuidándose, encontrando momentos de alegría y respondiendo a las exigencias de la vida cotidiana.
Ese dato cambia completamente la pregunta. No se trata de preguntar cuánto sufrimiento es «normal». Se trata de observar qué trayectoria está siguiendo el sistema.
El duelo no es una escalera
Una de las consecuencias más importantes de esta investigación es la necesidad de abandonar la imagen del duelo como una secuencia obligatoria de etapas. La experiencia real es mucho más diversa.
El duelo puede avanzar, retroceder, intensificarse, aliviarse y volver a aparecer. Una persona puede pasar de la tristeza a una conversación agradable, reír durante un rato y volver después a sentir la ausencia.
Eso no significa necesariamente que esté evitando el duelo. Puede ser precisamente una forma de regularlo.
La investigación de Bonanno puso especial atención en la capacidad humana para alternar entre diferentes estados emocionales. El organismo no tiene por qué permanecer sumergido continuamente en el dolor para procesar una pérdida.
La tristeza puede aparecer en oleadas: sube, duele y baja — y entre una y otra hay descanso.
Cómo se lee: arriba, la onda no describe un orden obligatorio, sino un ejemplo de cómo puede alternar la respuesta; abajo, la distinción que Bonanno hace posible entre una alternancia que regula y un sistema que ha dejado de poder alternar.
La oscilación puede ser una forma de atravesar el dolor sin quedar absorbido por él.
Por eso es importante no confundir oscilación con inestabilidad. En determinados procesos, poder entrar y salir del dolor es una forma de regulación. El problema aparece cuando el sistema pierde esa capacidad y queda atrapado de manera persistente en una única respuesta.
Qué significa resiliencia
La resiliencia de Bonanno no es invulnerabilidad. Tampoco significa «ser fuerte» en el sentido de no mostrar emociones. Es la capacidad de mantener o recuperar una adaptación suficiente ante circunstancias adversas.
Esto introduce una distinción esencial: sufrir no equivale a quedar dañado. La existencia de dolor después de una pérdida no demuestra por sí misma que exista una disfunción.
Del mismo modo, reír, trabajar, relacionarse o experimentar momentos de bienestar después de una pérdida no significa necesariamente que la persona no esté haciendo su duelo. La vida psíquica puede contener ambas cosas.
Por qué está en el Templo
Los estudios de Quirón lo citan porque su investigación aporta una base empírica especialmente adecuada para una idea central del arquetipo: la herida no determina por sí sola el destino de quien la recibe.
Una pérdida puede producir dolor. Una herida puede dejar una marca. Pero ninguna de las dos obliga necesariamente a permanecer en el mismo estado para siempre.
Aquí aparece una correspondencia especialmente fértil con el kintsugi quironiano: la reparación no consiste en negar que algo se rompió. La grieta existe, pero la existencia de la grieta no impide que el objeto vuelva a cumplir su función.
Bonanno permite formular esa misma intuición desde la investigación psicológica: haber sufrido no significa estar condenado a seguir sufriendo de la misma manera.
- Ficha citante: Quirón
Qué tiene que ver contigo
Cuando atravieses una pérdida o una experiencia adversa, quizá la pregunta más útil no sea «¿estoy sufriendo como debería?», sino «¿qué trayectoria está siguiendo mi respuesta?».
¿El dolor aparece y desaparece? ¿Puedes seguir conectando con otras personas? ¿Hay momentos en los que vuelves a sentir interés, humor o placer? ¿Puedes responder, aunque sea parcialmente, a las demandas de la vida?
Observar esas variaciones evita convertir un estado emocional en una identidad.
La tristeza puede estar presente sin serlo todo. Y una herida puede formar parte de tu historia sin convertirse en tu destino.