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Prochaska y DiClemente
La transformación duradera atraviesa fases y recaídas: la decisión consciente puede abrirla, pero no la agota.
La ficha en esencia
- Quiénes fueron: James O. Prochaska (Universidad de Rhode Island) y Carlo C. DiClemente (Universidad de Maryland), dos psicólogos estadounidenses que en los setenta y ochenta se preguntaron cómo cambian realmente las personas, más allá de una única forma de tratamiento.
- Qué descubrieron: en 1983 estudiaron a 872 fumadores que habían dejado el tabaco por sí mismos, sin tratamiento formal, y encontraron patrones diferenciados según la etapa del cambio en la que se encontraban — historias aparentemente distintas empezaban a revelar un mismo mapa.
- Su modelo: el modelo transteórico de las etapas del cambio. Las primeras formulaciones, ya en el estudio de 1983, distinguían varias etapas del proceso; el modelo evolucionó hasta la versión posterior — hoy la más conocida — que incorpora la preparación: precontemplación, contemplación, preparación, acción y mantenimiento. El cambio duradero no es un acontecimiento, es un proceso.
- Qué demostraron: la mayor parte del proceso ocurre antes de la acción visible. La intervención necesita ajustarse a la etapa: empujar hacia la acción a quien todavía está contemplando puede ser prematuro y contraproducente.
- Su hallazgo: la recaída no queda fuera del proceso de cambio: puede devolver a la persona a etapas anteriores, desde las que vuelve a empezar con nueva información. La recaída no es el fracaso del proceso: es una vuelta dentro de él.
- Por qué están en el Templo: los estudios de Plutón los citan como primer fundamento científico: la anatomía psicológica de la transformación profunda.
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Quién fue
James O. Prochaska y Carlo C. DiClemente son dos psicólogos estadounidenses que dedicaron buena parte de su carrera a la misma pregunta. Prochaska la desarrolló desde la Universidad de Rhode Island; DiClemente, desde la Universidad de Maryland. Y la pregunta que ambos se hicieron, en los años setenta y ochenta, era una que la psicoterapia de su tiempo había dejado de lado: ¿cómo cambian realmente las personas, más allá de una única forma de tratamiento? Para responderla no empezaron mirando a pacientes en consulta, sino algo más sencillo y a la vez más revelador: fumadores que habían dejado el tabaco por sí mismos, sin tratamiento formal de por medio. Al escuchar sus historias encontraron algo que no buscaban del todo — patrones que se repetían según la etapa del cambio en la que cada persona se encontraba. Historias que parecían no tener nada en común empezaban, miradas de cerca, a dibujar un mismo mapa. Ese mapa siguió afinándose con los años: la versión que hoy se conoce mejor, la que incorpora la etapa de preparación, la consolidaron en 1992 junto con James O. Norcross, coautor de esa publicación. Esta ficha se centra, sin embargo, en Prochaska y DiClemente, los autores del estudio original de 1983, del que nació todo lo demás.
Qué desarrolló
El modelo transteórico de las etapas del cambio nació de escuchar a la gente, no de una teoría de escritorio. En 1983, Prochaska y DiClemente estudiaron a 872 fumadores que habían dejado el tabaco por sí mismos, sin tratamiento formal, y les preguntaron cómo lo habían hecho. Las primeras formulaciones del modelo, ya en ese estudio, distinguían varias etapas del proceso; con los años el modelo siguió afinándose hasta la versión que hoy se conoce con más frecuencia, la que incorpora una etapa intermedia entre contemplación y acción — la preparación: precontemplación, contemplación, preparación, acción y mantenimiento. El cambio duradero no es un acontecimiento sino un proceso que atraviesa fases, aunque el modelo describe etapas, no una escalera irreversible.
Cada etapa tiene su propia textura por dentro. En la precontemplación el problema todavía no está a la vista, o se aparta la mirada de él cada vez que se acerca. En la contemplación ya se sabe algo, aunque cueste moverse: sé que esto no puede seguir así, pero todavía no estoy preparado para hacer algo distinto. La preparación es el umbral — la decisión ya está tomada por dentro, aunque por fuera casi nada haya cambiado todavía, y empiezan los primeros ensayos, los pasos pequeños, la fecha que se acerca. La acción es lo que se ve desde fuera: el cambio se vuelve conducta sostenida, hábito nuevo, gesto que se repite. Y el mantenimiento es la etapa menos vistosa y quizá la más decisiva: sostener lo logrado cuando ya no queda la urgencia ni la novedad que antes lo empujaban.
De ese recorrido surgen dos hallazgos que incomodan y liberan a la vez. El primero: la mayor parte del proceso ocurre antes de la acción visible, así que empujar hacia la acción a quien todavía está contemplando puede ser prematuro y contraproducente — la intervención necesita ajustarse a la etapa en la que la persona realmente está, no a la que nos gustaría que estuviera. El segundo: la recaída no queda fuera del modelo. Abre, más bien, un reciclaje hacia etapas anteriores, desde las que la persona vuelve a empezar, pero ya con una información que antes no tenía. La recaída no es el fracaso del proceso: es una vuelta dentro de él.
El modelo transteórico: de las etapas de 1983 a la versión con preparación
Cómo se lee: arriba, las etapas del modelo — no una escalera fija — y dónde ocurre de verdad el trabajo; abajo, el bucle que la recaída abre. Saber en qué etapa estás cambia por completo qué te toca hacer.
Lo aprendieron de quienes dejaron de fumar por sí mismos, sin tratamiento formal: historias distintas, un mismo mapa.
Por qué está en el Templo
Los estudios de la ficha de Plutón citan su artículo de 1992 como primer fundamento científico: la versión consolidada del modelo de las etapas y el papel de la recaída como reciclaje del que se aprende. Plutón es el arquetipo de la transformación profunda — y Prochaska y DiClemente aportan la anatomía psicológica de ese proceso: la decisión consciente puede iniciar una fase del cambio, pero no sustituye el proceso que la hace posible ni garantiza su mantenimiento; el cambio atraviesa fases que no se pueden saltar, y sus aparentes retrocesos son vueltas de espiral, no vueltas al principio. Saber en qué etapa estás cambia por completo qué te toca hacer.