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Lunación: luna nueva y luna llena
Todo el ciclo cabe en una frase: se siembra a oscuras y se cosecha con luz.
La ficha en esencia
- Qué es: el ciclo de fases que la Luna y el Sol dibujan entre sí — 29 días y medio de luna nueva a luna nueva, el reloj más antiguo que ha usado el ser humano.
- Cómo funciona: la Luna no tiene luz propia — lo que vemos crecer y menguar es cuánto de su cara iluminada queda orientado hacia nosotros.
- Sus cuatro momentos: luna nueva, la conjunción; cuarto creciente, la cuadratura de 90°; luna llena, la oposición de 180°; cuarto menguante, la última cuadratura antes de empezar de nuevo.
- Luna nueva: siembra — ningún reflejo visible: algo empieza sin poder verse todavía.
- Luna llena: culminación y revelación — la cara visible de la Luna queda prácticamente iluminada por completo; los dos polos están frente a frente, y lo que estaba en marcha puede hacerse visible.
- Dónde se trabaja: ninguna lunación te hace nada por sí sola — se vuelve significativa allí donde toca tu carta.
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Qué es
Una lunación es el ciclo de fases que la Luna y el Sol dibujan entre sí. La Luna no tiene luz propia: refleja la del Sol, y lo que vemos crecer y menguar en el cielo es, sencillamente, cuánto de su cara iluminada queda orientado hacia nosotros. Ese ciclo completo — de luna nueva a luna nueva — dura 29 días y medio, y es el reloj más antiguo que ha usado el ser humano.
En términos de aspectos, el ciclo son cuatro momentos: la luna nueva es la conjunción — Sol y Luna en el mismo grado —; el cuarto creciente, la cuadratura de 90°; la luna llena, la oposición de 180°, con la Tierra entre ambos; el cuarto menguante, la última cuadratura antes de empezar de nuevo.
De luna nueva a luna nueva: 29 días y medio — el reloj más antiguo
Cómo se lee: el ciclo gira siempre en el mismo orden — nueva, creciente, llena, menguante — y cada fase es un aspecto entre el Sol y la Luna. Lo que crece y mengua es cuánto de la cara iluminada de la Luna queda orientado hacia nosotros.
Cuatro fases, cuatro aspectos: el reloj que cabe en un mes.
Los dos extremos
La luna nueva es siembra. La Luna queda prácticamente invisible desde la Tierra: no vemos su cara iluminada. Es el punto del ciclo que, en la lectura simbólica del método, representa un comienzo que todavía no ofrece resultados visibles.
La luna llena es culminación y revelación. Sol y Luna quedan frente a frente en extremos opuestos del zodiaco y la cara visible de la Luna aparece prácticamente iluminada por completo. Lo que estaba en marcha alcanza su máxima visibilidad, y lo que se sostenía a medias puede quedar expuesto. Por eso el Templo puede decir de una lunación concreta que pide cuentas: no porque la Luna castigue, sino porque la oposición pone los dos polos delante de nosotros y permite verlos en relación.
Los dos extremos del ciclo: la siembra y la revelación
Cómo se lee: en la luna nueva el comienzo todavía no tiene resultados visibles; en la llena, Sol y Luna quedan frente a frente y lo que estaba en marcha alcanza su máxima visibilidad. Se siembra a oscuras y se cosecha con luz.
La revelación no castiga: alumbra lo que ya estaba en marcha.
Cada lunación ocurre en un grado exacto de un signo — «una luna nueva en el grado 9º 40' de Piscis» — y puede formar aspectos con otros planetas, que le dan su tono. Cuando cae cerca de los Nodos Lunares, deja de ser una lunación corriente: se convierte en un eclipse.
Qué tiene que ver contigo
La Luna es, en el mapa del método, tu mundo emocional. Un ciclo de veintinueve días y medio es un ritmo lo bastante corto como para observarlo en primera persona: dónde te cuesta empezar sin garantías y dónde te cuesta sostener lo que ya está a la vista. Ninguna lunación te hace nada por sí sola: su significado depende del lugar que ocupa en tu carta y de los contactos que establece con ella. Ahí está su interés real.