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Psicogénesis
Lo que otros pusieron en ti antes de que pudieras elegirlo.
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Qué es
La psicogénesis es el periodo en que se construye tu manera de ver el mundo, antes de que puedas cuestionarla. El modelo PSYNTESIS lo formula así: tu marco mental se construyó en la psicogénesis, en ese proceso de formación temprana en el que el niño organiza el mundo antes de disponer de las herramientas para examinar críticamente el mapa que está construyendo.
Familia, cultura, religión, escuela y experiencias tempranas participan en esa construcción. Llegan antes de que puedas elegirlas y quedan incorporadas como referencias desde las que después interpretas lo que ocurre.
No elegiste ese mapa: llegó antes que tú.
Los cinco filtros
Los filtros a través de los que opera la mente que te habita, construidos durante tu psicogénesis, son:
- Creencias
- Valores
- Mandatos
- Cultura
- Educación
No son buenos ni malos. Son, sencillamente, los filtros que aprendiste a utilizar antes de poder examinarlos. Por eso puedes llegar a confundir el mapa con el territorio: no ves la realidad únicamente como es, sino también a través de los marcos mentales que esos aprendizajes fueron construyendo.
La psicogénesis no determina quién eres. Explica desde dónde aprendiste a mirar.
- Una determinada manera de entender el amor.
- Una idea sobre lo que significa ser fuerte.
- Una forma de relacionarte con la autoridad.
- Una respuesta aprendida ante el conflicto.
- Una noción de lo que está bien y de lo que está mal.
Durante años puedes vivir desde esas coordenadas sin preguntarte quién las trazó.
Y aquí aparece una distinción fundamental para PSYNTESIS: que algo haya sido aprendido no significa que sea falso; significa que puede ser examinado.
El problema no es tener un marco mental. El problema comienza cuando el marco deja de ser visible y pasa a hacerse pasar por la realidad.
No empezaste a construir tu realidad desde cero. Cuando empezaste a elegir, ya había un mapa.
Cómo se lee: arriba, el territorio y el mapa no son lo mismo. Abajo, los cinco filtros muestran algunas de las coordenadas con las que aprendiste a orientarte.
No empezaste a construir tu realidad desde cero. Cuando empezaste a elegir, ya había un mapa.
Ocurre la confusión: el mapa se hace pasar por el territorio.
Cómo se lee: cuando el mapa deja de sentirse como una manera de ver y empieza a sentirse como la realidad misma, ocurre la confusión. Nombrarlo es el primer paso.
La consciencia no exige destruir el mapa: primero exige darte cuenta de que existe.
Qué tiene que ver contigo
Tu pareja te dice algo que ya te dijo tu madre, y reaccionas de una manera que conoces desde hace veinte años. La escena es nueva, pero la respuesta parece antigua.
No necesariamente es falta de voluntad. Puede ser el mapa interno operando antes de que lo examines.
Ahí empieza el trabajo de consciencia. No consiste en culpar a quienes construyeron ese mapa ni en rechazar todo lo aprendido. Tampoco consiste en sustituir automáticamente una creencia por otra. El primer movimiento es más sencillo y más difícil: verlo.
- Ver qué crees.
- Ver qué valoras.
- Ver qué mandato estás obedeciendo.
- Ver qué parte procede de la cultura en la que creciste.
- Ver qué aprendiste como «normal».
Y, sobre todo, empezar a distinguir «esto es lo que ocurre» de «esto es lo que aprendí a ver cuando ocurre».
Cuando aparece esa distancia, el mapa deja de gobernarte completamente desde la sombra. Puede empezar a convertirse en algo que observas, cuestionas y, cuando corresponde, transformas.
Lo que se grabó sin tu voto puede hacerse visible con tu consciencia.