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cientifico
Nisbett y Wilson
Cuando explicas por qué hiciste algo, quizá no estés leyendo tu mente. Quizá estés construyendo una explicación de lo que ya ocurrió.
Quiénes son
Richard Nisbett (Universidad de Michigan) es uno de los psicólogos sociales más influyentes de su generación, estudioso de cómo la cultura y el contexto moldean el pensamiento. Timothy Wilson (Universidad de Virginia) dedicó su carrera al autoconocimiento y sus límites — su libro Strangers to Ourselves lleva por título la tesis de toda una vida: somos extraños para nosotros mismos. En 1977, juntos, firmaron uno de los artículos más citados de la historia de la psicología.
Qué demostraron
«Telling more than we can know» — contar más de lo que podemos saber. Revisando decenas de experimentos mostraron que las personas pueden tener poco o ningún acceso introspectivo directo a determinados procesos cognitivos de orden superior y, aun así, producir explicaciones que creen sinceramente que son informes de esos procesos. La gente elige, prefiere, evita — y al preguntarle por qué, construye una explicación plausible y coherente a partir de lo que sí tiene disponible: la situación, el resultado, sus creencias, sus preferencias conocidas.
No es que la mente mienta. Es que confunde una explicación plausible con acceso a la causa. El sistema que genera una conducta no tiene por qué ser el mismo sistema que después construye su explicación.
Por qué están en el Templo
Los estudios de la ficha de Mercurio citan a Nisbett y Wilson en el corazón de su koan. Esta es la aportación concreta de Nisbett y Wilson al territorio mercurial: para determinados procesos cognitivos de orden superior, el acceso introspectivo directo puede ser muy limitado o inexistente — no que la introspección sea imposible en general, sino que hay zonas de la propia operación mental que la mente que explica no llega a ver.
En la imagen del método —si el detective y el criminal pertenecen al mismo sistema, el informe del detective puede ser sincero y, aun así, no revelar aquello que realmente ocurrió— esa aportación se traduce al lenguaje del koan de Mercurio. Por eso el trabajo de Mercurio no es explicarse mejor, sino aprender a verse operar desde una distancia que la explicación no da.